Vie, 11/30/2018 - 07:21
Margarita Martínez- Directora del documental "La negociación". Foto: Vivian Martínez Díaz.

"LA NEGOCIACIÓN": Una historia del proceso de paz que sobrevivió a la censura

El documental ‘La negociación’ muestra una historia íntima del proceso de paz adelantado entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC–EP, y representa las dificultades derivadas de transformar un país que solo ha conocido la guerra. Este resalta voces, perspectivas y situaciones que dan cuenta de las tensiones inherentes a las negociaciones. Adicionalmente, la cinta expresa una apuesta por construir periodismo independiente, honesto y comprometido. Es así como ‘La Negociación’ expone los aprietos que atravesaron la directora y su equipo para obtener información en medio de diálogos que fueron secretos desde el principio.

La directora del documental es la periodista Margarita Martínez. Ella es abogada de la Universidad de los Andes, y obtuvo títulos de maestría en periodismo y relaciones internacionales de la Universidad de Columbia. Su primer documental, ‘La Sierra’, trata de la cotidianidad de una banda paramilitar en Medellín. Por este trabajo, Martínez fue nominada a uno de los premios más importantes de Norteamérica: el Independent Spirit Award.

A raíz de la publicación del tráiler de ‘La Negociación’ se han generado debates sobre la censura y la libertad de expresión. Esto ha ocurrido en una Colombia altamente convulsionada. Hoy en día, la población se interroga por el futuro de la paz, escudriña el rol de los medios en la búsqueda de la justicia social (o en el favorecimiento de las clases dirigentes), y se involucra cada vez más en una ola de protestas para defender el derecho a la educación.

La historia del proceso de paz como fenómeno no lineal: conflictos, afectos y periodismo comprometido

‘La Negociación’ revela que el proceso de paz no fue un fenómeno lineal o uniforme. De hecho, los diálogos entre las delegaciones negociadoras del Gobierno y las FARC–EP estuvieron saturados de conflictos y emociones turbias que resultan de las heridas de la guerra. En el documental se manifiestan las concepciones previas que tenían cada uno de los negociantes sobre quién era su contrario. Por un lado, los guerrilleros afirmaban que los representantes del Gobierno los veían como “primates” o “salvajes”. Por otra parte, ellos mismos entendían a su contraparte –es decir, a los funcionarios estatales y los políticos– como una “oligarquía” que se tenía que derrotar.

La otredad que emergió en las relaciones entre los integrantes del Gobierno y la guerrilla en La Habana, Cuba, fue evidente en varias escenas del documental. No obstante, una pregunta siempre rondó a los negociadores: siendo tan claramente distintos, ¿qué es lo que nos motiva a seguir buscando consensos? La respuesta a esta pregunta se tramitó en los múltiples desacuerdos que pusieron en jaque el proceso de paz varias veces.

‘La Negociación’ también informa las posturas de actores que siempre se opusieron al proceso de paz: Álvaro Uribe Vélez, Fernando Londoño Hoyos y Marta Lucía Ramírez. De igual modo, la cinta aborda los conflictos políticos que surgieron del triunfo del No en el plebiscito por la paz de 2016, y los sentimientos de vergüenza y desasosiego de colombianas y colombianos que le apostaban a una solución negociada a la guerra. Adicionalmente, muestra detalles de las negociaciones llevadas a cabo entre los delegados del Gobierno, las FARC–EP y los opositores después de este suceso, así como los eventos que llevaron a la firma del acuerdo final en el Teatro Colón.

El documental es un ejemplo de periodismo independiente y comprometido. Es un producto periodístico honesto, puesto que muestra la manera en que la directora y su equipo lidian con complicaciones específicas como la falta de acceso a información y espacios –ocasionada por el hermetismo del proceso de paz– y la escasez de recursos económicos para la producción. En este sentido, ‘La Negociación’ controvierte una de las grandes ficciones del periodismo: la objetividad. Es importante recordar que a nombre de esta se censuran las historias alternativas, incluso, las que se gestan en el contexto periodístico. 

En un diálogo colectivo que surgió espontáneamente después de la proyección privada del documental para periodistas, Margarita Martínez se refirió al tema de la financiación:

Para cualquiera que hace documentales en Colombia el tema de la financiación es difícil. No solo es mi caso particular, sino el de todo un gremio de periodistas en el país. Cuando tuvimos la película editada, nos percatamos de que no teníamos con qué pagar la posproducción. Entonces hicimos una recolección. La sorpresa más bonita de este documental fue que más de trescientas personas pusieron dinero y no las conocíamos. La verdad que cuando uno está solo en una sala de edición, construyendo ese producto, piensa que a la gente no le va a interesar. Fue un apoyo muy grande para mí sentir que existían personas que querían ver esta historia. Yo siento que cada escena, cada elemento y cada cosa que logramos en este documental fue un milagro”.

El intento de censura y la defensa colectiva de la libertad de expresión

La función privada de ‘La Negociación’ para la prensa tuvo lugar el pasado martes en el Centro Ático de la Universidad Javeriana. A medida que transcurría la función, el senador Álvaro Uribe Vélez usaba su cuenta de Twitter para manifestar su desacuerdo con el documental. En trinos sucesivos, Uribe sostuvo que tanto el tráiler como el documental lo representaban a él y a la ciudadanía como “enemigos de la paz”.

Fue tanta la polémica generada por el senador en redes sociales que Munir Falah, presidente de Cine Colombia, anunció que la empresa no iba a proyectar la cinta. Esto propició una respuesta negativa de periodistas, activistas y actores hacia lo dicho por Uribe. Varias personas a título individual manifestaron su apoyo a Margarita Martínez y en Twitter se crearon los hashtag #IréAVerLaNegociación y #UribismoCensura. Debido al descontento social que produjo este intento de censura, en horas de la tarde Cine Colombia emitió un comunicado anunciando que todo era un rumor y que el documental se iba a proyectar.

Gracias a la presión ciudadana a través de las redes sociales y el apoyo de varios periodistas, artistas, productores y cineastas, se logró la proyección del documental para todo el público. Esto debe asumirse como un triunfo de la libertad de expresión, y como una derrota colectiva de la censura y la represión.

Vivian Martínez Díaz

@VivianMartDíaz

Añadir nuevo comentario