Jue, 08/23/2018 - 09:17

La tuerca o el sexo mal usado

La sexualidad ocupa gran parte de nuestra vida y pensamiento, no nos vamos a engañar. A todos nos gusta y siempre querríamos tener más.

Por lo tanto la educación sexual es una asignatura que en todas partes se enseña de forma brutalmente mal. Esto trae como consecuencia (entre otras muchas), la mala ejecución de la vida sexual.

Te lleva a pregunta, ¿cómo se puede ejecutar mal el acto sexual? Eso, es realmente más fácil de lo que parece. 

Hace algún tiempo, en esas noticias minoritarias que suelo leer en medios de mi país, algo me alertaba. El concepto se llamaba “la tuerca”. Consistía en que sin ningún tipo de profilaxis, ni lubricación, ni seguridad ante enfermedades venéreas, ni embarazos no deseados, etc…; un grupo de adolescentes de entre 13 a 17 años practicaban sexo de forma ciertamente “original”. Su práctica se basaba en ver quién de ellos aguantaba más hasta llegar al clímax y posterior eyaculación, mientras las chicas eran usadas o más bien entraban al juego como vaginas. Sí, digo como vaginas ya que en dicho acto sexual ellas solo “servían” como agujero/ vagina donde era introducido el pene para así llevar a cabo el juego.

El juego, bajo otras circunstancias podría ser simplemente un juego sexual de sexo en grupo. Pero, no nos confundamos. En dicha práctica se olvida a la mujer como participante sexual, siendo más bien como un juguete en la sexualidad masculina. Lo que nos lleva a un gran problema, ellas no disfrutan, ergo no lubrican, así se encontraron en varios servicios médicos con adolescentes nos heridas y un largo etc., de lesiones en sus vaginas, por mantener coito sin satisfacción. Obviando lo preocupante de las lesiones, lo terrible de su inconsciencia ante las enfermedades venéreas que se estaban contagiando a tan corta edad, nos encontramos con una forma de sexualidad donde la cosificación de la mujer es un hecho. No es una posibilidad, no se trata de algo que puede pasar, o se sugiere o se ve en una película porno.

Estas adolescentes no comprenden que el sexo es algo para disfrutarlo ellas también, no se les ha enseñando nada a estos niveles y las deficiencias nos traen a chicas, que durante su vida sexual van a vivir voluntariamente en el no sentir, en la no pasión, ni sentir, ni nada parecido, simplemente porque si su única fuente de conocimiento es el porno común ¿qué visión pretendemos que tengan de la sexualidad?

Frustración, asexualidad, embarazos no deseados, enfermedades, traumas y una larga lista que entrará en la historia de esas chicas, mientras ellos simplemente juegan.

Nuevamente, la desinformación, la no enseñanza, se nos presenta como la mayor de las enfermedades de la humanidad. La ignorancia siempre ha sido nuestra peor lacra y pese a nuestro punto de la historia seguimos sin sobrevivir a dicha pandemia.

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