Vie, 07/13/2018 - 08:10

Pater

El machismo se dispara a niveles anormalmente tóxicos cuando te quedas embarazada.

Sí, todo gira en torno a ti como depositaria y responsable femenina de todo. Por varios sitios, te indican que tu vida se acaba porque vas a ser madre. Porque obviamente una mujer que ha decido traer vida al mundo, ya no puede ser nada más que madre. Porque obviamente los cuidados los tienes que aprender y dar tú, porque está bastante claro que el niño necesita a su madre.

Espera, espera. Aunque esto podría ir sobre el machismo que se derrocha sobre todo en las tiendas dedicadas al sector, no va de eso. Ante todas estas premisas machistas que encadenan a las mujeres a una nueva forma de cosificar siendo simplemente el objeto madre, nos olvidamos del padre.

Con todo este machismo alrededor, el padre es olvidado como el otro participante en la nueva vida que viene. Porque no hay que olvidar que para crear vida no hace falta solamente una madre. El padre existe, y juega con desventaja para lograr crear lazos con su hijo. El padre no le lleva dentro, su voz no le es tan cercana, ni su olor, no puede darle de mamar, de tal forma que pierda esa intimidad nutricional y vital. El padre, queda relegado a la pura desubicación. Como si retornásemos a las cuevas y solo sirviera para traer dinero y ocuparse de él cuándo estamos agotadas. Pero tras tanto machismo que determina esas premisas, está la soledad del padre que es relegado a ocasiones esporádicas por la propia soledad.

Más allá de la rabia que pueda darme todo lo que me dicen y me tratan de imponer, trato de empatizar con la parte masculina que se pierde gran conexión y que la sociedad ve “extraño” que la busque de otra manera. Si la mujer, además de llevarlo en el vientre acumula todas las obligaciones para con el recién nacido, ¿qué oportunidad le estamos dando al padre de crear lazos esenciales con la nueva vida que él también ha deseado traer al mundo?

Pensadlo un momento, el machismo abrupto en términos de maternidad es más cruel con los hombres que con las mujeres. Sí, nos dejan toda la responsabilidad, todo el trabajo. Pero nuestros lazos con el bebé se afianzan a cada momento, mientras los padres acaban robando fragmentos.

No nos confundamos, la visión tradicional del papel del padre es una jugarreta para los hombres que de esa forma no logran establecer los lazos emocionales esenciales con el recién llegado. De esta manera, podemos ver que una apertura más feminista sobre la maternidad, no debería ser una lucha únicamente de las mujeres, sino de todos esos padres que deberían ser tratados como la otra mitad que decidió traer al mundo al nuevo ser. Debería ser comprendido como la otra mitad necesaria para la crianza.

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