Lun, 12/09/2019 - 07:18

¡América con la Estrella del Pesebre! Los Reyes Magos llegan a Cali

¡América! ¡América! ¡!América! ¡El Niño Dios le dio la estrella que guiaba los Reyes Magos a Belén! No se escuchó la voz de Nino Bravo en ese instante pero sí la de más de 40 mil almas que en el Pascual Guerrero, minutos antes del gran suceso gritaban ¡Campeón! ¡Campeón! ¡Campeón!

Conmovían esas lágrimas, esas miradas hacia el Cielo dando gracias por algo tan especial para el fuero interno de cada aficionado. Mujeres jóvenes y ancianas, hombres vigorosos unos y otros mostrando como lo dice Alfonso Llano E.S.J. el haber “disfrutado por muchísimos años del sol perenne que no conoce ocaso”, se sentían afortunados de ser testigos presenciales de un suceso por años esperado: la estrella 14 del escudo de ese  apasionado e inocultable amor: su equipo América.

EL MAL PRESAGIO

Registramos en esta nota la victoria del América, campeón indiscutible  de La Liga Águila. Fue contundente ese  2-0 en el partido de retorno contra el Junior. De mal presagio había sido para los Tiburones el empate en el Metropolitano de Barranquilla con un 0-0. De la parte técnica, de la historia, de los antecedentes, del carnaval en Barranquilla por el subcampeonato, de la Feria anticipada en Cali por esa décima cuarta estrella para la bandera escarlata, todo el mundo ha dicho lo bueno, lo malo y lo tremendamente feo.

SE VIÓ MUY MAL Y LAMENTABLE

No estuvo de buen recibo y queda en letras negras que los perdedores sacaran a relucir odios, rencores, puños y patadas, al balón, y faltas que ni las cámaras registraron, para ponerle fin a algo que llenaba de alegría a una hinchada fiel que, por once años, esperó la estrella que según algunos fue bordada por ángeles y otros afirman que el mismo Dios se la entregó al diablo. Cuando en verdad fue el mismo Niño Dios a quien le rezaron la novena el que quitó la de su pesebre en Belén y ordenó que la bajaran para el América, aunque no es amigo del hombrecito de cuernos y rabo azufrado con el que hace “azufrir” a la gente.

EL NIÑO DIOS Y EL PARTIDO.

Acá dijimos que se rezaban novenas al Niño Dios  donde  se le pedía que sacara del juego a Satanás. No lo sacó. El personaje  llevó al Pascual Guerrero sus azufrados rabo, trinche y balón y asustó a más de uno.

Al final se metió en el alma de algunos jugadores del Junior, contra el sentir de los barranquilleros, de los costeños y de los amantes de la paz y la concordia, que seguramente no quieren volver a verlos en su equipo que derrocha alegría, felicidad y la armonía de un pueblo que al unísono con Alberto Salcedo Ramos grita: “Por el amor de Dios, Comesaña, la idea de que esa camisa horrenda te pone siempre a ganar ya se vino a pique. Por fortuna. Jubílala con honores por su buenos servicios pero ni por el putas te la vuelvas a poner”.

El Niño Dios quitó la estrella que guía a los Pastores hacia el pesebre en Belén, y ahora todos estamos temerosos de que los pastores se vayan con sus camellos, el oro, el incienso y la mirra para Cali, mientras José y María pasan las verdes y las maduras tratando de callar a la vaca, al burrito y las ovejas y el Ministro de Hacienda mirando que les puede quitar del pobre pesebre.

Estamos listos a Jugar con Responsabilidad. Estamos listos a informar lo mucho que viene ahora en los compromisos nacionales  e internacionales. Por hoy, junto a ustedes, amables lectores, le damos la felicitación al América, a su director técnico, a sus directivos y a todos aquellos que cobraron sus dividendos en las plataformas y casinos y le envío un abrazo a mi nieto Luis Felipe, quien allá en Hungría, en su estudio luce el escudo del América, escudo que la abuelita Lydda le hacía quitar porque tenía el demonio que se le iba a meter en el alma al terrible chiquillo. Así fue. ¡Es hincha del América!

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