Mar, 02/20/2018 - 12:55
Fotografías aportadas por la artista

Myriam González “El arte con el papel maché debe ser de conocimiento y dominio público”

Así resume su labor Myriam González, artista que trabaja esta técnica desde hace 18 años con la que ha encontrado la manera de reducir la contaminación en el medio ambiente.

El trabajo con el papel maché empezó para Myriam como una casualidad. O mejor, con la necesidad de empezar a desechar los cuadernos que sus hijos habían dejado durante sus años de colegio. “Yo vivo en zona rural, no puedo hacer quemas y me estaba empezando a llenar de papeles. Me acordé de una clase de papel maché que recibí en el colegio y empecé a ensayar, a trabajar, me gustó lo que hice, porque fueron arreglos para mi casa”, recuerda. Este fue el punto de partida para que empezara a perfeccionar su técnica, involucrar otros materiales que se desechan como los tubos de neón, alambres, bombillos fundidos, pilas, etc. “Todo lo que está dañando el medio ambiente queda totalmente sellado con el papel maché, porque ahí se esconde todo”. Y a través de los años y del “ensayo y error”, conoció la materia prima que le sirve para sus artesanías. También aprendió a identificar aquellos que definitivamente no funcionan con esta técnica, como los papeles metalizados o los que contienen plástico.Por eso no duda en afirmar que “el arte con el papel maché debe ser de conocimiento y dominio público para que la gente empiece a reemplazar el plástico por el papel. Es algo muy versátil que bien trabajado, perfectamente podría reemplazar otros materiales”. Agrega que, gracias a procesos de finalización como la impermeabilización, sus productos pueden lavarse moderadamente y así mismo soportar un poco de temperatura proveniente de los alimentos. “Lo mejor es que esta labor se hace sin contaminar, es de muy bajo costo y finalmente es un arte” puntualiza.

Actualmente Myriam tiene su red de clientes que ha construido a través del tiempo. Aunque manifiesta que su labor es dispendiosa porque sus productos son totalmente hechos a mano, sus clientes valoran lo que hace, lo que se ha convertido en una ventaja porque se ha dado a conocer por el sistema de voz a voz. Además, el uso de las redes sociales ha ampliado sus contactos y de esta manera ha difundido en mayor medida sus trabajos. “Mi trabajo es básicamente por encargo, es muy laborioso, no es en serie, entonces es exclusivo. Por más que me pidan tres artículos iguales, no me van a quedar idénticos, porque son hechos y pintados a mano”. Sus creaciones van desde elementos utilitarios como bandejas, platos, ensaladeras, portavasos y alcancías hasta los decorativos como esculturas y para la época navideña. Incluso, ha realizado personajes icónicos de las tiras cómicas en grandes formatos para niños y adultos.

Sobre sus innovaciones Myriam nos cuenta que “últimamente he mezclado el papel maché con las latas de cerveza y gaseosa. Empecé a hacer unos árboles con el tronco en papel maché y la verdad, ha sido un éxito, ya estoy encaminándome por ese lado”. Myriam declara que se inspira con todo lo que le rodea, siempre se encuentra atenta de las tendencias en decoración y al final son sus clientes quienes tienen la última palabra al momento de pedir algo exclusivo (aunque las propuestas suyas siempre han influido en las decisiones de los compradores). “Los primeros trabajos los hago para mí, son la muestra y esos son el punto de partida para que los demás vean el artículo y hagan su pedido”.

Sin embargo, su labor no se ha quedado simplemente en “el negocio”. Comenta que hace unos años pensó en dictar cursos en la técnica con el papel maché, como una propuesta para las personas desempleadas, Sobre el particular dice: “viendo a tanta gente en la calle, mi idea inicial fue compartir este conocimiento con las personas desplazadas, una forma de enseñarles este arte para que tuvieran algún ingreso económico”. A pesar de que su idea no fue escuchada, empezó a dictar cursos de capacitación en las veredas del municipio de Cota, donde reside, y gracias al trabajo con la alcaldía y la Secretaría de cultura, arte y juventudes, ha capacitado a niños, jóvenes y adultos mayores. “Ha sido gratificante y satisfactorio ver esa semillita que se ha ido sembrando y las personas siguen viniendo a pedir asesoría, algunos han iniciado su propio negocio con esta técnica” manifiesta. Sus clases además se han convertido en espacios de terapia para otras personas que han visto como el trabajo manual les proporciona nuevas herramientas para afrontar su día a día y han aprendido a lidiar con sus preocupaciones y enfermedades. “Además de que es un arte, es un hobby, se trabaja relajado, es delicioso, no hay estrés y la creatividad fluye. No muchas personas tienen la paciencia, la habilidad o la creatividad, que son tres aspectos importantes para trabajar las manualidades”.

La artista empieza su labor muy temprano después de que su familia se va al trabajo o al colegio. Para concluir confiesa que tiene un sueño por cumplirle a ella y a sus nietas, “hacerles en papel maché un bosque encantado en el jardín de mi casa. Me lo sueño con árboles, hadas y dinosaurios grandes, porque mi nietecita mayor está enloquecida con ellos” y para esto ya ha empezado sus pruebas, dado que es necesario realizarle una impermeabilización a los objetos en papel maché para que resista las condiciones climáticas del lugar donde reside. Como mujer laboriosa, tiene como objetivo empezar a asistir a ferias artesanales, entre ellas Expoartesanías y mercados de las pulgas como el de Usaquén. “Mi producto es interesante no solo por el material con el que está hecho, sino por la conciencia ecológica en que vivimos. Sé además que no quiero industrializar mi trabajo. El éxito de mi trabajo es ese, son artículos completamente exclusivos y eso también es lo que busca la gente” finaliza.

Mayor información y muestras en Facebook: 

https://www.facebook.com/enpapelarte.artesanias

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