Mar, 04/03/2018 - 09:28
Sandra Bernal, habitante de Mocoa

“Mientras haya vida, habrá esperanza”: Sandra Bernal Díaz

¿Cómo seguir adelante cuando se es madre cabeza de hogar, desplazada por la violencia, y damnificada de un desastre natural? Para Sandra Bernal, una joven nariñense que vive en Mocoa, las dificultades no pueden truncar los sueños.

“Lo importante es que salvé mi vida y la de Jefferson, mi hijo de 13 años”, rememora Sandra Bernal Díaz quien en medio de los escombros de su casa, tanteó entre el fango y las piedras, de manera intuitiva y sin guardar ilusiones, algún rastro de sus pertenencias sepultadas por la avalancha que inundó gran parte de Mocoa aquella fatídica madrugada del 1° de abril.

La joven nariñense no se esperaba que en medio de la tormenta, una luz de esperanza comenzaba a manifestarse en aquel instante por medio de un muchacho que repartía volantes y quien le entregó uno.

En ese trozo de papel se anunciaban las becas que el Gobierno Nacional ofrecía para estudiar programas técnicos relacionados con las TI (Tecnologías de la Información).

El anuncio hacía parte de las acciones emprendidas por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) para ayudar a los damnificados del desastre natural que le arrebató la vida a más de 400 personas, producto del desbordamiento de los ríos Mulato, Sancoyaco y Mocoa.

Con 200 becas del programa Talento TI, víctimas de la catástrofe como Sandra Bernal, podrían estudiar de manera gratuita para acceder a mejores oportunidades laborales.

El sueño de Sandra, desde niña, había sido estudiar una carrera universitaria, y a sus 30 años, está a punto de hacerlo realidad. Se inscribió, y en su calidad de damnificada fue aceptada como beneficiaria. Una llamada telefónica fue la que confirmó la buena noticia.

Talento TI es un programa del MinTIC a través del cual se busca suplir el déficit de profesionales del sector TI en el país, con la destinación de becas y créditos condonables que ofrecen la oportunidad de estudiar ingenierías, y programas técnicos laborales. El total de beneficiarios en Mocoa es de 259, mientras en Colombia son 19.274.

Los altibajos

Con un marcador negro, Sandra trazó en un tablero acrílico las primeras líneas de un gráfico que expuso minutos después en la clase de Diapositivas, mientras afuera del salón, las calles de Mocoa hervían con el calor de la tarde.

El profesor Dorian la felicitó y le complementó algunos contenidos más al diagrama. En ese momento, su mejor amiga, Edith Acosta, le sonrió y levantó el pulgar en señal de aprobación.

“Tengo un grupo de 34 estudiantes, desde jóvenes hasta adultos. Al principio tenía mis dudas con algunos, como Sandra, que venía del campo y no sabía nada de tecnología. Pero llegó motivada y con ganas de seguir adelante, y hoy es una de las mejores del salón”, afirma el docente.

En medio de números, computadores, fotocopias y explicaciones, transcurren las tardes de Sandra en el Politec. Culminar esta carrera técnica, hacia julio del 2018, podría representarle su boleto para acceder a una vida mejor:

“Nunca es tarde para estudiar. Por eso, esta oportunidad no la puedo desaprovechar”, sostiene la joven.

Sandra está convencida de que los conocimientos no utilizados en beneficio de las personas, no tienen ninguna utilidad: “Ahora que estudio una carrera, pienso que más que lograr un título, me servirá para convertirme en una mejor persona”.

Sandra siente alivio al reconocer que su futuro ya no es incierto, y repite que, si se vuelve a caer, se levantará y seguirá su camino. En cuanto siga acumulando conocimientos que le ayuden a afrontar cualquier desafío, no se dará por vencida, pues “mientras haya vida, habrá esperanza”, puntualiza.

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