Lun, 03/11/2019 - 09:10
Imagen: Cómic V de Vendetta (Allan Moore-David Lloyd).

Cuida lo que dices

Ten cuidado con lo que dices, porque las paredes tienen oídos y las ventanas son ojos que te observan, que te persiguen y te vigilan y cuando hables, van a estar mirándote para señalarte y ya sabes bien lo que significa ser señalado aquí.

Cuida mucho tus palabras, porque tú, que llevas años volviéndolas piedras, tus únicas piedras para lanzarle a lo establecido, has preferido pasar por alto que los representantes de todo ese establecimiento, tienen el poder de volver tus palabras una sentencia. Por eso, ten cuidado con lo que dices, porque cada vez que has estado leyendo poemas en voz alta o has ido por la calle cantando “Libertad era un asunto mal manejado por tres, libertad era almirante, general o brigadier” o “Yo quiero seguir jugando a lo perdido, yo quiero ser a la zurda más que diestro”, alguien te ha estado vigilando para reportarte como sospechoso.

Ten mucho cuidado, mide tus palabras, porque lo de ahora es llamar adoctrinamiento a cuestionar los métodos del sistema, con sus reglas para comportarse, hablar, vestirse, desvestirse, amar y desear, y sobre todo, lo de estos días es llamar adoctrinamiento a cuestionar su versión de la historia, esa que quieren narrar y en últimas imponer sin interlocutores ni nadie que los increpe por su sordidez de siglos: siglos de insomnios y garrote y de tres mil kilómetros e injurias, como dice ese poema de Benedetti.   

Ten cuidado con lo que dices, porque ya una vez llamaron a tu casa para decir que eras un conspirador, y que cada vez que estabas reunido con tus amigos en cualquier lugar hablando de canciones y de cosas imposibles, estabas en realidad elaborando un plan para atentar contra la estabilidad del sistema, aunque lo tuyo hayan sido siempre las palabras y nada más que eso y lo de ellos haya sido siempre el poder y sus tácticas de guerra. 

Cuida tus palabras porque nunca se sabe quién te está escuchando, no sabes quién es ese señor que te cruzas todas las mañanas ni quiénes son esos con quienes te encuentras en las noches cuando sales a pasear al perro. Ten cuidado con lo que dices porque las paredes tienen oídos, sí, pero también hablan y de tanto escucharte hablar en voz alta de la lucha y de esa necesidad inexplicable de subvertir lo que te impusieron y de lanzarle piedras a lo establecido, un día alguien va a llamar a la puerta y nadie va a volver a saber de ti, y esa noche, en las noticias, un periodista del sistema dirá mirando a la cámara que esa misma tarde, en un operativo relámpago, las fuerzas de seguridad capturaron a un sospechoso de algún delito que le habrán dictado previamente.          

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