Sáb, 02/10/2018 - 05:37

“¡Di NO a Petro!”: La campaña de la derecha en favor de Gustavo Petro

Fotografía tomada de Revista Semana

Uno de los académicos que más admiro en Colombia, el ingeniero y posdoctor en cibernética Alfonso Reyes Alvarado, dice que la mejor manera de evidenciar algo es negarlo. Para argumentar esto, siempre pone como ejemplo la campaña de la Policía Nacional en las décadas de los 80´s y 90´s para controlar el consumo de drogas en el país cuyo eslogan era “Di NO a las drogas”. Casualidad o no, el consumo de drogas en Colombia se incrementó sustancialmente en esa época. Reyes asegura que esa campaña fue contraproducente porque hizo visible un fenómeno al que no le había dado la luz de frente, el consumo de drogas en jóvenes y niños, generando el efecto adverso al que se pretendía.

Pues bien, algo similar está pasando con Gustavo Petro y la derecha colombiana. Entre más resistencia les genera Petro, mejor se posiciona en las encuestas. La caja de resonancia de todo ese rechazo, ataques y repulsión que les provoca el candidato del Movimiento Progresistas, está ubicada especialmente en las redes sociales, ese fenómeno novedoso, incontrolable e impredecible en donde los ciudadanos comunes han encontrado foros espontáneos de debate -desde los más argumentados hasta los más degradados-, y respuestas en tiempo real de personajes públicos que antes les eran inaccesibles.

Petro está siendo víctima de la campaña de difamación más agresiva de la que haya antecedente en la historia reciente para unas elecciones presidenciales. Es natural ver memes en Twitter, Facebook e Instagram relacionándolo con crímenes atroces (incluso de niños) con fotografías pixeladas y letras ilegibles, a sabiendas de que la mayoría de internautas son ligeros en los análisis y en la verificación de la información y se quedan solo con los enunciados y las imágenes sin ir un poco más allá. Su pasado subversivo en el M-19 lo mantiene atado a la cruenta toma del Palacio de Justicia en 1985 como uno de sus protagonistas, cuando él ha declarado y comprobado que para esos días se encontraba privado de la libertad por cuenta del Estado colombiano. Toda esta información a favor y en contra, verificada o no, es replicada generando un efecto multiplicador incalculable.

Para completar, cada vez que Petro da una declaración en un medio de comunicación sus palabras son completamente tergiversadas y sus detractores vuelven a ese discurso rancio, anquilosado y descontextualizado del “castrochavismo”. Desempolvan fotos con más de 25 años de antigüedad para comprobar la innegable amistad entre Petro y Hugo Chávez, dado que les ha sido imposible relacionarlo directamente con Maduro, por lo que han decidido inventarse la admiración del poco inteligente dictador venezolano por el candidato colombiano a través, como no, de un meme. Y como si esto fuera poco, los fotomontajes rayan en lo grotesco, ubicándolo en plazas de toros, reuniones con la cúpula de las FARC y alentando disturbios en Bogotá. Es innegable la admiración que Petro tenía por Hugo Chávez. Ni siquiera él la niega, pero reconoce que el modelo económico de Venezuela es insostenible y que ha empobrecido tremendamente a la Nación vecina por concentrarse en la monoproducción, relegando todos los demás renglones de la economía y generando así una dependencia absoluta e insana de un monopolio estatal.

Es decir, los que detestan a Petro nos lo están embutiendo todos los días, lo están poniendo en los primeros renglones de interés llenando los muros de Facebook y de Twitter y por supuesto, en las primeras páginas de los medios tradicionales de comunicación como periódicos, revistas, televisión, radio y en muchos portales virtuales que siempre han estado del lado (y hacen parte) del establecimiento.

Pero como no todos los internautas se dejan llevar por la corriente de la información liviana, no verificada e irresponsable de los grandes gendarmes de la desinformación y las fake news (que siempre actúan bajo la influencia de intereses oscuros propios o pagados), es natural ver la foto original a los pocos minutos de que hubiese sido subida en redes la foto trucada. Junto con la foto original, muestran la información a profundidad, detallada y sustentada contradiciendo un meme sin fundamento y las aclaraciones de los que sí vieron, escucharon o presenciaron un evento para desmentir a los que se los contaron con unos sesgos y filtros intencionados. Esto, sin duda, ha favorecido enormemente a Petro, a su imagen y a su popularidad, lo que se ve reflejado en las encuestas, sumado a otra cantidad de variables que no voy a tratar en esta oportunidad.

Para rematar, cada vez que Germán Vargas Lleras, el candidato del establecimiento, la continuidad y las élites, tiene la oportunidad de presentarse en público, ya sea frente a sus simpatizantes en lugares de reunión o en los medios de comunicación, sus discursos, ideas, propuestas y planteamientos pasan a un segundo plano porque se concentra en atacar a su principal contrincante, que representa, con razón o no, su némesis. Es decir, Vargas Lleras ha creado su propio enemigo y él mismo lo ha posicionado como un riesgo real para su entronizada aspiración presidencial, devolviéndole la fe a muchos escépticos que, aunque no los convence la propuesta de Petro, lo ven como el único capaz de atravesarse al designio dinástico que tiene Vargas Lleras para hacerse indefectiblemente con la banda presidencial.

La misma fórmula de confrontación han intentado todos los demás candidatos, desde los más cercanos ideológicamente hasta sus opuestos en el extremo. Ellos mismos se han encargado de hacer de Gustavo Petro en este momento el rival a vencer, opacando incluso al propio Vargas Lleras, que va a tener que recurrir con mayor determinación a las maquinarias que ha aceitado por todo el país durante los últimos siete años con el erario de la Nación, en esta prolongada campaña que salió del closet hace poco menos de un año desde el propio Gobierno a las pretensiones electorales, como era obvio.

Es claro que Petro ha sabido aprovechar toda la campaña negra que le han hecho para hacerse cada vez más visible, cada vez más temido y cada vez más difamado. Sus respuestas en los debates públicos le han ganado simpatías y su hábil manejo de las redes sociales le han significado un aumento de adeptos y votantes en importante número. En otras palabras, la derecha, por querer aniquilar a Petro con base en mentiras, lo ha encumbrado ocultando sus verdaderos males.

Petro tiene dos defectos graves y peligrosos a mi parecer: Primero, su tremenda egolatría que le dificulta mantener equipos de trabajo compactos y leales.  Esto lo demostró con creces al frente de la Alcaldía de Bogotá lo que terminó debilitándolo al punto de hacer inocua su gestión. Segundo, ese populismo demagógico que lo hace llamarse a sí mismo “hijo del pueblo”. Es ridículo llamarse en pleno siglo XXI “hijo del pueblo” aún más si quiere desmarcarse de la imagen nefasta de Hugo Chávez que tenía el mismo discurso rancio, trasnochado y poco creíble cuando los llamados “hijos del pueblo” han terminado siendo por los resultados palpables de la historia unos burócratas autoritarios que han llevado a sus respectivas naciones a las situaciones más injustas y calamitosas por cuenta de sus caprichos ideológicos. Los verdaderos hijos del pueblo como Pepe Mujica en Uruguay, por ejemplo, jamás se han llamado a sí mismos de una manera tan rimbombante y patética. Simplemente lo han demostrado en su austero y sencillo estilo de vida sin tanto aspaviento. Pero de ahí a tomarle fotos a sus zapatos Ferragamo como si fuera un crimen o inventarse que su casa cuesta un millón de dólares para subir en un meme una foto de una casa que en el mercado escasamente pasaría de los 300 mil dólares, hay un trecho largo de desinformación y desespero.

No voy a votar por Petro. De hecho, no voy a votar por nadie por las razones que expongo en esta columna http://www.revistaenfoque.com.co/opinion/el-experimento-de-la-abstencion-consciente, pero disfruto casi que con deleite y morbo ver a las fuerzas de derecha retorcerse mientras Petro sube y sube en las encuestas. Creo que nunca antes el establecimiento se había viso tan amenazado y están mostrando su gran torpeza reaccionando con histeria y desatino.

Sin embargo, queridos amigos de derecha, los llamo a la calma y a la tranquilidad. De alguna manera lograrán que Germán Vargas Lleras sea Presidente como lograron que Misael Pastrana Borrero fuera presidente en 1970 cuando el General Rojas Pinilla amenazó a voto limpio los acuerdos logrados en el Frente Nacional. Fue preciso el abuelito de nuestro próximo delfín de turno, Carlos Lleras Restrepo, quién desde la Presidencia impidió la debacle de tener que entregarle el poder a un outsider que no había sido ungido por sus antecesores y que fue dictador no por su mérito o lucha, sino por necesidad, voluntad y orden de esas mismas élites en los 50´s para conjurar una crisis en extremo violenta.

Qué casualidad, casi cincuenta años después de ese robo electoral, los tiene en jaque un candidato del movimiento subversivo que se formó gracias a ese fraude. En jaque y además en pánico, a esas mismas élites renovadas generacionalmente y a su representante más emblemático. Tanto, que lo nombran y lo invocan sin medida hasta el punto de hacerlo demasiado fuerte.

¿Karma?

There are 2 Comments

Interesante análisis pero olvida mencionar que Petro es realmente el candidato del Presidente de la Republica.

De acuerdo. Al establecimiento le conviene petró. El acabara con el polo, desvirtuara y destruirá la izquierda y entronizará a los mismos. Así q si, es el candidato de Santos.

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