Sáb, 05/18/2019 - 11:03

Duque gobierna, a pesar de todos

Dicen los antiuribistas que el presidente Iván Duque no gobierna, que no hay presidente sino subpresidente, que él no decide, sino que le dictan sus mandatos y que no tiene criterio propio para dirigir el país. Y curiosamente buena parte de los uribistas creen exactamente lo contrario, que Duque gobierna, pero con los enemigos, que no le hace caso a su partido y que ignora a quienes los pusieron en tan altos ministerios.

Lo que evidencian estas visiones extremas es que ambos bandos subestiman al presidente. Y como Duque no hace ostentación de poder ni es autoritario lo quieren pintar como un aguastibias, débil e inexperto, o como un pollo al decir de Germán Vargas Lleras en plena campaña presidencial.

Lo que poco a poco comienzan a darse cuenta tirios y troyanos es que Duque es un gallo, aunque no de pelea. Un gallo fino para gobernar que aprovecha su imagen de pollo, su bonhomía y su aspecto de aprendiz para tomar decisiones, luego de hacer sus propios análisis, de consultar a unos y otros, y de optar por asumir posturas por su cuenta y riesgo.

Cada vez más se sorprenden unos y otros con decisiones que no se esperaban del presidente porque no encajan en las hipótesis de que le hace caso a ciegas al expresidente Alvaro Uribe, como dicen los antiuribistas, o que les hace concesiones a la oposición, como dicen muchos de los uribistas inconformes.

Los derrotados en las elecciones se inventaron el cuento según el cual Duque era algo así como un pelele del expresidente Uribe, pero cada día surgen hechos que les dan un mentís y cada vez más toma decisiones que los desconcierta, hasta el punto que tienen que buscar nuevas explicaciones e intentar novedosas suspicacias a decisiones de Duque no compartidas por Uribe. La consulta anticorrupción, el salario mínimo y la reforma a la justicia, son algunos de los temas en donde se han notado los desencuentros entre Duque y su mentor.

Recientemente el presidente Iván Duque hizo un acuerdo con la minga indígena en el Cauca en contra de la opinión del expresidente Uribe. Sin embargo, los detractores de Duque, que ya no son solamente los izquierdistas encabezados por Gustavo Petro, ni los amigos del acuerdo de paz de La Habana comandados por Juan Manuel Santos, ni los demás derrotados liderados por el expresidente César Gaviria, Germán Vargas lleras y Humberto de la Calle están plenamente convencidos de que Duque recibe solo órdenes de Uribe.

Pero como los hechos son tozudos ya comienza a perder peso la idea de que Duque no es el que gobierna. Y en los últimos hechos relacionados con la decisión de la JEP de no extraditar al guerrillero alias Jesús Santrich y la crisis desatada por la renuncia del Fiscal Néstor Humberto Martínez, dejaron claro que una cosa piensa Uribe y otra Duque, a pesar de que las objeciones a la JEP hechas por el presidente coinciden con las posiciones del expresidente. Pero como cada quien quiere ver la fiesta desde su propia óptica siempre habrá quien encuentre el fantasma de la sumisión de Duque o el espectro de la desobediencia a Uribe.

Lo cierto es que muy pronto se verán muchas más diferencias con Uribe sin que impliquen una postura contra el expresidente. Duque jamás será antiuribista y nunca dejará de contar con su opinión, pero no siempre opinará lo mismo que Uribe. Hoy lo que se percibe es que en los nueve meses de gobierno es probable que a Duque le haya tocado mostrar que es un ser autónomo o un presidente presente, pero las nuevas realidades políticas lo obligarán a ejercer sin tener tanto en cuenta los qué dirán ni de sus enemigos ni de su fuego amigo.

Porque irónicamente el único que sabe que Duque es capaz y tiene su propio criterio es el mismo expresidente Uribe, quien más de una vez ha tenido que vivirlo. Pero el expresidente también puede ser el único que respeta eso porque sabe y cree que así debe ser. Uribe seguirá trinando y sentando su posición pero no ignora que no siempre será el escuchado por el presidente Iván Duque.

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