Dom, 04/11/2021 - 09:59

En contra de ellos

Confiésalo todo cuando estés en la sala de interrogatorios, cuando dirijan una luz hacia tu cara para que no veas sus caras fallutas. Diles exactamente lo que quieren escuchar: que conspiras contra ellos.

Diles que hay miles afuera conspirando contra sus conspiraciones de siglos y siglos. Diles que afuera del ayuntamiento, hay miles que luchan para romper sus hilos, que hay miles que pudieron ver detrás del telón, que hay miles y miles que conocen los rostros que se ocultan detrás de las máscaras.

Diles eso: que son miles, y así, atorméntalos. Diles que no hay manera de que sus aparatos policiales, militares, de control y vigilancia puedan controlarlos y vigilarlos a todos, cuéntales de esos miles que ven más allá y viven por fuera de los márgenes estrechos inventados e impuestos a la fuerza por ellos.

Diles que desde el principio, esos miles y miles supieron que sus palabras eran mentira: seguridad, prosperidad, patria, confianza, inversión, cohesión. Diles que su guerra contra el terrorismo no tiene ningún valor si para ella se han aliado con otros terroristas y asesinos, diles que sus métodos de buscar y fabricar enemigos y presentarlos en sus medios como terroristas y auxiliadores de terroristas no pueden adormecer la consciencia de esos miles que lo ven todo mientras su espectáculo continúa. Diles que no hay manera de aplacarlos: que son miles, sí, pero que cada vez son más. Diles que no te pueden doblegar con sus interrogatorios ni con las bombas que pusieron en tu nombre ni con los titulares que mandaron fabricar para inculparte.

Cuéntales que esos miles saben que las traiciones que denuncian no son más que una guerra dentro de su guerra, una guerra por el derecho a seguir aumentando su riqueza, para seguir matando, para seguir desapareciendo, para seguir mandando callar, para, en fin, seguir mandando.

Diles que ya no hay quien esté dispuesto a morir por ellos y por sus imposiciones y que su trama ya no es suficiente para mantener el silencio obediente y que los gritos que quisieron sepultar en cuarteles militares y fosas comunes se siguen escuchando, porque a las ideas no pueden matarlas ni encarcelarlas ni sepultarlas. Diles que su sistema falló, que su imperio no durará para siempre.

Confiésalo todo. Diles que no importa cuántas veces disparen, cuántas veces mientan. Diles que son miles y que no hay marcha atrás: que un día llegarán y les quitarán las máscaras y tirarán abajo el telón y romperán sus hilos y de nada habrán servido sus falsos fusiles, sus falsas bombas, sus montajes y sus manipulaciones.

Diles que son miles y que todos caminan en contra de ellos.

* Preludio de una novela. Texto publicado originalmente en 2017. 

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