Jue, 02/28/2019 - 07:27

Gerencia tu vida

Nos dan la vida sin manual de usuario elaborado por el fabricante, y nos dejan en manos de un par de despistados igual o peor que nosotros mismos. ¿Cómo se puede esperar que la mayoría hagamos buen uso de ella? ¿Quién les enseñó a mis padres a ser padres? ¿Sus padres? ¿Y a éstos, quién les enseñó, sus padres?

Llegamos a la vida y caemos en manos de un par de aprendices que todavía no han comprendido qué hacen en este planeta, que no les queda tiempo para pensarlo o sentirlo porque tienen que darle vueltas a la noria para conseguir el afrecho del día siguiente, que confunden sexo con amor, bulla con alegría, dinero con felicidad, tener con seguridad, votaciones con democracia, iglesia con espiritualidad, y así…

¿Qué pueden enseñarnos sobre la vida quienes aún no la han comprendido, quienes todavía la miran como “un valle de lágrimas”?

Nos envían a la escuela para que nos enseñen lo que ellos no pueden, pero luego van a corregir a los maestros lo que hacen o dejan de hacer (claro, si nosotros no obtenemos buenas notas; si vamos pasando, no les importa si estamos aprendiendo algo).

¿Que nos aman? Sí, puede ser. De hecho, se podría afirmar que la mayoría ama a sus hijos, al menos, del modo como ellos entienden amar. Digamos que tienen buena voluntad, la intención sana de amarnos. La pregunta sería, ¿saben cómo hacerlo?

En fin, como no podemos extendernos demasiado en los detalles, avancemos con algo concreto.

Cuando uno se detiene a reflexionar sobre cómo ha llegado hasta donde está, descubre que sus mejores decisiones lo han traído hasta esta situación específica. ¿No te gusta? Pues no puedes quejarte, porque tú la construiste.

¿Por qué elegiste algo que no te gusta? Si vamos lo bastante atrás, la respuesta está en una palabra: IGNORANCIA.

No sabes vivir, no sabes cómo conducir tus asuntos, te ganan los impulsos irreflexivos, las pulsiones, el sub y el inconsciente… Eres una pobre víctima, de fuerzas que no comprendes y no puedes controlar.

¿Qué hacer?

Por el momento, para tu carrera. Detente a pensar con atención y calma lo que haces, lo que llevas repitiendo décadas, lo que crees que está bien porque es lo único que sabes hacer.

Si de verdad te amas y quieres darte una vida buena, armoniosa, tranquila, toma la decisión de hacer un trabajo serio para comprenderla cabalmente (nunca vas a ganar al ajedrez si no aprendes cómo se mueven las fichas). Esto implica dejar de perder tiempo frente al televisor (viendo la misma basura con la que te criaron para que estuvieras “tranquilo”), investigar en buenos libros, buscar un guía competente que te muestre pautas estables y probadas.

No será una labor de dos semanas. Te puede llevar esta encarnación y algunas más, pero más tarde o más temprano tendrás que recorrer este camino, así que es mejor que comiences ya.

Da el primer paso: Asume la responsabilidad por tu propia vida, deja atrás la repartición de culpas, empieza a gerenciar tu vida.

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