Lun, 12/31/2018 - 11:25
Jorge Luis Borges. Foto tomada de Internet.

Palabras para deconstruirse

Todo puede definirse en un acorde, en una frase, pero para llegar a eso hace falta mirarnos al espejo, confrontarnos, sacudirnos una o dos o cien veces, hacernos preguntas incómodas y en ese confrontarnos y sacudirnos, irnos deconstruyendo.

A veces un poema o una canción tienen sentido solo por una frase y uno puede llenar un escrito con palabras y preguntas que sólo tienen por objeto llevar a esa frase y entonces todas las demás palabras son como las fundillas que guardan un cuchillo.

Las palabras hacen eso: nos sirven para definirnos, para delinearnos, pero también para desdibujarnos, por eso no creo en que un acto vale más que mil palabras porque para mí las palabras son actos o son al menos mis actos, los únicos que tengo a disposición para saberme vivo en este mundo de reglas mal dadas y perversiones del poder y los poderosos. Las palabras son lo único que me queda para defenderme de lo impuesto y también, del miedo a enamorarme o desenamorarme, del miedo a sentir afectos, porque los afectos nos definen como dijo Benedetti y aceptarlos es también buscar la manera de definirlos, y así, las mismas palabras que me sirven para definir afectos, me sirven o pretendo que me sirvan para oponerme, como en esa canción de Silvio Rodríguez que dice "te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar", porque yo he necesitado textos enteros para decir que lo que hago no es más que lanzarle piedras a lo establecido pero también he necesitado de las palabras para escribir poemas en hojas blancas aunque no haya sido capaz de esperar a que los leyeran.

Todo puede definirse en una frase y por eso vivo en estado de lucha para encontrar las palabras a pesar del mundo y puedo con ellas apostar a deconstruírme para no quedarme con las definiciones impuestas, que son todas definiciones del mercado, y saber por ejemplo, que el amor no es el amor del sistema con sus fórmulas y sus postales, sino todos los gestos que están por debajo de lo que vemos, y saber que un día podemos enamorarnos de alguien por un gesto suyo ante una palabra o una mirada porque eso puede definir a ese alguien mucho mejor de lo que cualquier currículum o referencia podría y por eso siempre estoy atento a los gestos, que son las palabras que no se dicen y me fijo en todos ellos para volverlos palabras, aunque sea pretensioso convertir algo intangible como el amor en palabras, porque el amor es ante todo, como en un poema de Borges, mitología, y “pequeñas magias inútiles”: un montón de gestos que no se pueden describir, pero hay que apostarle a las causas perdidas, a las imposibles y así, ganarse el derecho a morir mientras se escribe una obra.

Todo puede definirse en una frase: un poema, un texto cualquiera, una canción, una novela. Todo lo demás son pasos para llegar a este punto, todo lo demás son deconstrucciones, todo lo demás son magias inútiles.  

 

Añadir nuevo comentario