Vie, 03/15/2019 - 08:04

Un edificio fantasma, en una avenida fantasma, en una ciudad fantasma, en un país fantasma

Contribución de Alberto Bejarano a través de redaccion@revistaenfoque.com.co

Hablo del edificio de la JEP, en la carrera séptima con calle 63, en Bogotá-Colombia, en marzo de 2019. Hablo de una metáfora sobre un país en guerra consigo mismo, con sus memorias y heridas, desde hace 200 años.

Hace 200 años Bolívar atravesaba el páramo de Pisba para crear una república. Llegó triunfal por la calle real (carrera séptima), después de la Batalla de Boyacá y luego de pelear tantos combates hasta Ayacucho. También fue abucheado en 1830 camino a la muerte, esta vez no por la calle real.

Hoy, aún hoy, Bolívar no puede descender en paz al sepulcro, porque los sepulcros de 10 millones de víctimas (del conflicto armado “reciente”, de los últimos cincuenta años) siguen y seguirán abiertos…

La carrera séptima era la Calle Real, ahora es cada vez más irreal por lo fantasmal, entre el centro y Chapinero: locales vacíos, edificios en ruinas, lotes abandonados, árboles tumbados.

La calle 63 es un estrecho callejón que termina en la séptima, en el micro muro del Club del Comercio y se estrella (ahora) con el Edificio de la JEP. No será ampliada por ahora, como lo habían prometido (ni la calle 63 ni la JEP).

En esta esquina se juntan todos los lodos, barros, lixiviados de nuestra historia.

No hay metro ni tranvía ni troncal por la séptima. Hay fantasmas.

Dicen que modernizarán la carrera séptima y será una nueva (destrozada) Avenida Caracas, así como dicen que “ajustarán” los acuerdos de Paz del Teatro Colón (2016), para que sean una “genuina genuina genuina” avenida de transmilenios y una PAZ tan verdadera como la avenida fantasma en la ciudad fantasma en el país fantasma.

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