Mié, 02/27/2019 - 07:06
Foto: elmundo.es

Vox: la historia se repite

La ultraderecha susurra al oído de los políticos de derechas y centro de España. Pero no se limita a mi país, la ultraderecha desde hace un tiempo susurra a los electores de derechas de muchos países de forma general.

Tal y como ocurriera hace casi un siglo, el votante ante una situación de crisis, busca una “mano dura o firme” que te atreva a decir y hacer todas esas cosas que decimos en silencio. Teniendo cierto valor por lo que no se ve bien que se haga ni que se diga. Los buenismos de la sociedad actual aparentaban que dicho comportamiento del votante no tenía sentido.

Pero, aquí los tenemos, han vuelto. Hechos así, me confirman lo absolutamente necesaria que es tener memoria histórica. Porque si la tuviésemos de verdad, seríamos capaces de ver que nuevamente estamos a una situación parecida a la época entreguerras del pasado siglo XX.

Descontento social, miedo, crisis sonando por todas partes, desunión, patriotismo forzoso, violencia en forma de atentados terroristas… Un caldo de cultivo perfecto para que lo ultra tenga su hueco. No nos confundamos, no señalo dicha subida electoral porque mis ideas de izquierdas vayan en contra de partidos políticos como VOX. No, las puntas de los ideales, los extremos jamás son buenos si se basan en ser radicales y sentenciar a la población. Ya sean dictaduras de derechas o de izquierdas, huelen igual de mal.

Debería tranquilizarnos que en la sociedad actual, no tiene hueco ni sentido un conflicto bélico dentro de los países que se encuentran en paz desde la segunda guerra mundial y sobre todo desde el fin de la guerra fría.

Si nos parasemos a mirar en un mapa los conflictos bélicos a través de los siglos, observaríamos que la época actual es bastante pacifica en comparación.

Pero, esa no es mi reflexión. No masculla en mi boca la idea de otra guerra mundial como consecuencia de la subida al poder de la ultraderecha. Mi temor, va más bien enfocado a todas las libertades conseguidas que pueden ser silenciadas y llevadas al olvido gracias a la subida al poder de los nuevos partidos de ultraderechas. Idearios, anclados en otras épocas. Además nos habla de una sociedad, de un cambio en las mentes. Eso partidos no se encuentran en alza por otra cosa que no sean los votantes. Personas como tú y yo que de pronto, o quizás de forma paulatina a la hora de enfrentarse a una papeleta de voto han decidido que dicha partido es la mejor opción para gobernar. Es decir, que todo lo que viene en el ideario es apoyado por el voto. Ese es el verdadero problema de fondo, un cambio ideológico general que acabe con conquistas que las minorías han tardado demasiado en conquistar. En  cierta forma podríamos incluso hablar de un retroceso a ideas humanas. Sin duda un mal síndrome para ver en qué sociedad nos estamos volviendo.

La subida de la ultraderecha a mi triste entender, es algo que aunque parezca meramente anecdótico porque supone un porcentaje mínimo, debería hacernos reflexionar hacía donde vamos y qué queremos ser. Nos debería obligar a mirar atrás en la historia y ver como los ciclos podemos pararlos en pos de una sociedad mejor.

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