Dom, 07/22/2018 - 08:50
Foto: Guillermo Camacho Cabrera

El lazo azul

544 niños, niñas y adolescentes muertos en siniestros viales en 2017 en Colombia hacen que use el Lazo Azul para decirle No al maltrato infantil. La negligencia es una forma de maltrato infantil y causa fatalidades en el tránsito.

Este 23 de julio de 2018 es un día especial. La Asociación Afecto contra el maltrato infantil, cuya asamblea general de asociados me honró eligiéndome miembro de su Junta Directiva para el periodo 2018-2020 y en su seno fui elegido presidente, celebra su XXV Congreso Colombiano de Prevención y Atención del Maltrato Infantil.

Ya quisiera uno que no tuvieran que realizarse estos eventos ni que hubiera una organización que luchara contra el maltrato infantil si las familias y la sociedad cuidaran a los niños, niñas y adolescentes, les protegieran y aseguraran su bienestar y su felicidad.

La Asociación Afecto está promoviendo una campaña llamada El Lazo Azul. Consiste en que cada persona que sienta como propio el dolor de los niños, niñas y adolescentes maltratados, use un lazo azul en la solapa como protesta y forma de decir No al maltrato infantil. O que use en sus redes sociales la etiqueta #LazoAzul para visibilizar la violencia contra los niños. También, que cada vez que la persona vea un Lazo Azul en la solapa de otra, o etiquetado en la red social de otra, comprenda que está ante alguien que también protege a los niños, niñas y adolescentes contra el maltrato.

Se puede encontrar más información en este hipervínculo: http://bit.ly/EstoyConElLazoAzul

La situación de los niños, niñas y adolescentes en Colombia es difícil, tanto por la severidad del maltrato ejercido contra ellos como por la tolerancia que la cultura tiene a esas violencias que los adultos infligen contra las personas menores de 18 años.

Solo en 2017, de acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal, 10.385 niños, niñas y adolescentes fueron víctimas de abuso físico en Colombia. Tan severo que tuvo que ser visto por un médico legista.

20.663 niños, niñas y adolescentes fueron víctimas de abuso sexual.

267 niños, niñas y adolescentes se suicidaron, en tanto que 775 fueron víctimas de homicidio.

Estos indicadores, que corresponden a vidas de niños, niñas y adolescentes truncadas por el maltrato y la violencia ejercidas intencionalmente contra ellos, crecen cuando sumamos los 544 niños, niñas y adolescentes que fallecieron víctimas de siniestros viales en 2017.

Quiero hacer énfasis sobre esta última cifra. 544 niños, niñas y adolescentes fallecidos en siniestros viales en Colombia en 2017.

Como comenté, este número corresponde a la vida de un niño, niña o adolescente, con sus potencialidades, individualidad, carisma, genio y postura ante el mundo, pero multiplicada la experiencia por 544. Vale la pena decir acá que ninguna muerte en el tránsito es aceptable.

Para tener una idea de la magnitud de esta cifra, si una persona se pone a contar los números de uno en uno hasta el 544, tardará en promedio unos diez minutos. Es decir, 10 minutos contando numéricamente niños y niñas muertos.

544 equivalen a casi 20 salones de clase de un curso de primaria o a unos 35 de un semestre de universidad. Todos fallecidos en 2017 en siniestros viales.

Es como si murieran simultáneamente los ocupantes de dos buses biarticulados de TransMilenio, que son los más grandes. Tenemos en el país más de un niño fallecido cada día en promedio en por siniestralidad vial.

Lo más difícil de todo es que la negligencia parental está dentro de las causas más frecuentes pero invisibles de este fenómeno. Veamos por qué. Padres y madres de familia son negligentes cuando:

Permiten que sus hijos e hijas vayan solos al colegio por caminos que son inseguros para ellos.

No habría negligencia si los padres de una comunidad se organizaran y se turnaran para llevar a los niños y niñas de todos al colegio.

Hay negligencia cuando se permite que niños y adolescentes conduzcan motocicleta.

No habría negligencia si las familias permitieran conducir moto únicamente cuando se es mayor de edad y luego de un entrenamiento profesional.

Hay negligencia cuando se permite que un niño o niña menor de 10 años viaje en la parte delantera de los vehículos.

No habría negligencia si los niños y niñas menores de 10 años viajaran en la parte posterior del vehículo y debidamente asegurados con una silla de retención infantil o con el cinturón de seguridad debidamente puesto.

Hay negligencia cuando padres y madres llevan a los hijos e hijas al colegio en moto.

No habría negligencia si viajaran acompañados en transporte público y a pie, medios más seguros y menos riesgosos para un niño que ir de pasajero en una motocicleta.

Hay negligencia cuando los conductores no miran y revisan bien a su alrededor antes de iniciar un viaje, para percatarse de que no hay niños pequeños alrededor del vehículo.

No habría negligencia si el conductor de un vehículo a motor se percata de que puede hacer un inicio de viaje seguro.

Por último, digamos que hay negligencia cuando un conductor omite el respeto y acatamiento a las señales y normas de tránsito, es decir, no respeta los límites de velocidad, pasa los semáforos en amarillo o rojo, omite las señales de PARE y en general transgrede los límites en la vía.

No habría negligencia si los conductores de vehículos respetarán y acatarán las normas y señales de tránsito.

Tal vez evitar la negligencia es la única forma de prevenir las muertes de niños, niñas y adolescentes a causa de la siniestralidad vial. Tal vez, solo así, el Lazo Azul sería símbolo de celebración de la vida, únicamente, antes que, de protesta por las muertes prevenibles de los niños, las niñas y los adolescentes.

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La negligencia y el abandono de los niños, niñas y adolescentes están a la orden del día. Cuando los padres y madres llevan a sus hijos e hijas al colegio en bicicleta sin casco, y en posición de equilibistas exponiendo sus vidas permanentemente. Las cifras son de horror. ! Felicitaciones !

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