Sáb, 05/05/2018 - 09:33
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Holística y televisión

La televisión es uno de los formatos de ocio más consumidos a nivel global en la mayor parte de países. Por lo tanto, lo que se dice y lo que no se dice en la pequeña pantalla puede afectar a la opinión pública.

Peligroso tema este, cuando además hablamos de temas de salud y alimentación.

No se trata más que de un ejemplo que nos hace pensar como el buenísmos de no tratar de ofender a nadie, nos puede llevar al craso error de dar por validas ideas sin ningún tipo de base más que la mera creencia.

Pero todos sabemos que las creencias son personales, mientras las pruebas científicas son generales. Es decir, lo que es a tono personal nos puede afectar por su obvio efecto placebo. Nosotros pensamos que eso va bien y solo por eso nos sentimos mejor.

Ejemplo de ello son múltiples pseudociencias llevadas al día a día como curas reales, homeopatía, naturalistas, ayurvedicos, médicos chinos tradicionales y tachan, la nutrición holística.

Sin explicar absolutamente nada sobre ello, hace unas semanas en un programa de televisión español con mucha audiencia, se dio voz a alguien que se decía nutricionista holístico. El personaje, aseguraba que se había curado de un cáncer solamente con su alimentación de perfil holístico. Jamás llegó a explicar que era la nutrición holística. Término filosófico que habla de un tipo de enfoque donde (en términos generales) se entiende el análisis desde el conjunto.

Bien, la cuestión no es el tipo de alimentación que pueda promover esta línea nutricional. El fondo de todo esto es que en un mundo moderno estás dejando que la gente pueda llegar a creer que puedes curarte de una enfermedad solamente por la alimentación.

Ojo, no digo con ello que una buena alimentación no mejore nuestro estado de salud. Pero el comer más o menos zanahorias, no puede actuar a nivel celular, para curar un cáncer. Si el cáncer fuera tan sumamente fácil de sanar, dudo mucho que los médicos hicieran pasar a sus pacientes por curas tan agresivas para el cuerpo como la quimioterapia u otro tipo de tratamiento que realmente sí cura.

El daño, son las ideas erróneas que no son corregidas por las personas que “presiden el programa “y que con ello, dan en cierta forma su aprobación ante unas ideas y conceptos.

Y todo, por no dañar las ideas ajenas. Como si las consecuencias no fueran importantes, como si las personas tras la pequeña pantalla en el sofá de sus casas no fueran maleables.

Los buenísmos a los que estamos llegando, están acabando con el espíritu crítico. Os lleva a una sociedad de creencias, donde aunque esas creencias puedan dañar al vecino. Es mejor callar y verle destruirse, en vez de ayudarle. De esta forma, los buenísmos podrían empezar a considerarse como un cáncer social. Porque no es lo mismo tener respeto por las ideas ajenas, que el mero silencio que aprueba hasta lo que nos puede ser nocivo.

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