Mar, 03/09/2021 - 07:58

2022: ojalá por fin distingamos

Comenzó la campaña presidencial 2022 y ya están brotando diversidad de precandidatos y candidatos, desde maleza hasta aromos, pasando por robles en formación. 

En la categoría de hierba mala hay diversos matices. Buena  experiencia en camaleonología, con discursos acomodaticios, habilidad para variar de letrero político y de padrinos, que juegan nuevamente a ver qué consiguen…Ya saben que no pasarán a la primera vuelta presidencial, pero “sonarán” y eso es importante, pues negociarán con el presidencial que en la penúltima etapa vaya adelante, para continuar disfrutando de favores puesteros y la rentabilidad financiera que ello asegura, en contratos de participación, y una posibilidad de ir al Congreso Nacional. 

En esta maleza también se aprecian cabezas inundadas de demagogia, envidia, infalibilidad, fanatismo, totalitarismo, mentira, odio, venganza, etc. El riesgo de algún candidato dominado por la pasión, y en la ruta al totalitarismo, infundiendo miedo entre la gente que vive justamente. Se aprecia el negativismo y a su vez arma para ganar adeptos, con las banderas de anti oligarquía y anti aristocracia, que más suenan a rencores y nada de aportes al progreso. Solo demagogia…

Un segundo grupo es el que denominamos de “aromos”, prolíficos en esencias perfumadas, de profusa floración, pero que no pueden ocultar ya su andar pesado y con retoques en su viejo discurso, del reiterado goce que han tenido del poder. Hábiles para disfrutar de las mieles que da el tesoro público. Intocables, vacas sagradas. Se creen los del poder eterno, pero ya no dan más.

El tercer grupo: colombianos con buenos antecedentes, pero con la necesidad de aprender los tejemanejes políticos. En ellos el país comienza a sentir la posibilidad de alguna cura para el caos en que vivimos, una pequeña luz, la posibilidad de que surja y se consolide una candidatura del llamado “centro”, que se imponga sobre la vieja pesadilla del extremismo, la camaleonología, el odio, la mentira, el fanatismo, etc.

Robles en formación, modelos de candidaturas justas, sin arrogancias ni rencores, ni venganzas, animados en llegar al poder para servir, no para dominar. Estos que distinguen entre los sanos y verdaderos líderes sociales, que dimensionan por igual el asesinato de estos y el de los miembros de la fuerza pública, de integrantes de partidos políticos y de servidores públicos actuando en causas legítimas.

Preparados y bien educados para gobernar, como corresponde, pues de analfabetas (que los hay los hay) o fanáticos solo puede esperarse el agravamiento en el desorden que vivimos actualmente.  Tengamos presente que nuestro próximo presidente de la República debe ser alguien con una vida personal recta, o de lo contrario lo único que producirá será más pobreza, odios y decadencia.

Gran oportunidad que se nos presenta con el avance de estos últimos ciudadanos, siendo necesaria una seria reflexión de parte de quienes orientan nuestros medios de comunicación, para retomar y mantener su liderazgo y credibilidad frente a la proliferación de toda clase de redes sociales y de manipuladores de ellas, como se ha visto en elecciones pasadas. Que golpeen la desinformación, pues buena parte de periodistas actúan más como transcriptores que como verdaderos redactores y reporteros. Que analicen sobre lo conveniente y lo inconveniente para el país en este crucial momento, tomando partido por lo adecuado al bien común. Aquí no vale el argumento de la imparcialidad.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.