Mié, 05/18/2022 - 08:47

En noches

Es de noche, todos duermen, me toco la tripa que nuevamente va a dar una vida. La tercera vida que decido traer a este raro mundo. Y le doy vueltas a algo que me dijeron hace unos días: "Te estás desgraciando la vida".

La frase provenía de alguien conocido que jamás se ha parado a conocerme en profundidad y que me decía aquello, por bajar mi producción laboral por una elección vital. Por lo visto maternar y darte una especie de pausa de tu trabajo, es desgraciarse la vida. No producir todo lo que debería, obviamente también lo es.

Esa visión tan descorazonadora, me impactó. Porque yo prefiero disfrutar de mi crianza, aunque no produzca el dinero suficiente para cosas nuevas. Porque las cosas son eso, objetos, el valor lo tienen las personas y eso es algo que cada vez olvidamos más.

También me han llamado loca, o valiente mientras me miraban con escepticismo, siendo obviamente juzgada por una elección vital demasiado desligada del mundo actual.

Entonces lo vi claro, el capitalismo de una forma demoledora había ganado al resto de ideas, interiorizándose tanto que se ha llegado a “adultificar” todo, siendo eso lo único valioso….y teniendo valor simplemente por eso: produce, crea, consume.

La sociedad actual,  criada en su burbuja egoísta, se decide por olvidar que la vida es más allá de esa “adultificación” y comienza movimientos como los ”niño fóbicos” donde cada vez tienen menos hueco porque ahora (y no como en el pasado), los niños ya no tienen hueco al haber dejado de ser elementos productivos del esquema social.

Pero, ante tamañas premisas la loca y osada soy yo por decidir que la vida es más importante que el dinero o las posesiones. 

Nos estamos convirtiendo en egoístas deshumanizados, donde todo lo que no produce beneficio o ejercicio de trabajo no merece ser objeto social digno. Así, nos llevamos las manos a la cabeza cuando se segrega por raza o sexo, pero lo vemos normalizado si se trata de tercera edad o infancia.

Esa frase lapidaria, tiene ese trasfondo de ese feminismo que no cuenta con la maternidad como objeto reivindicativo. Ya que se olvida que todas las decisiones tomadas sobre el maternar, son un ejercicio de libertad y en cierta forma empoderamiento. Porque la lucha por la igualdad debemos estar todas, y no verse simplemente como otro objeto de trabajo que si no produce ya es una mujer sumisa y arcaica, que se deja llevar por roles machistas del pasado. Dicha lectura se queda muy vacua si queremos comprender que el feminismo también es algo más. Pero las etiquetas son tan sencillas de poner y de usar, que somos tremendamente frugales con ellas.

Y aquí, mientras todos duermen, ejerzo mi profesión, que no está parada, pero sí semi pausada, porque la vida ha decidido arrasarme y enseñarme que vivir, es algo que hemos olvidado qué es.

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