Lun, 12/31/2018 - 13:14

Tres ataúdes destrozados con la FE de vivir

EL SEPULTAR UN AÑO, no por viejo sino porque se acabó, y el darle la bienvenida a otro, al que le espera la misma suerte del que despedimos, son asuntos personales que a muchos no interesan.

***Sin embargo, por tratarse de algo que me aconteció, los hago partícipes de ello. Así como lo fueron mis aventuras en el mundial del fútbol, o en la cotidianidad de mi existencia en torno a los juegos virtuales, a las 16 plataformas, al lado de BetPlay, Novomatic, Sportium, Meridiam y otras tantas empresas y amigos que tenemos los publico invitando a no doblegarse ni en la más fuerte tormenta.

***LOS TRES ATAÚDES que hice añicos, ayudado por la fuerza de la FE que Dios me ha dado, y la colaboración de eminentes médicos, y de enfermeras consagradas, así como todos los miembros de mi familia, me dan el tema para presentarles a ustedes un saludo e invitarlos a no desmayar en los momentos difíciles en que jugamos a los rojos y salen los negros.

***LOS TRES ATAÚDES, destrozados por mi fueron una neumonía, un cáncer de piel y una colectomía total. Por más de un año me asediaron. Elegí los ataúdes que me gustaron. Dormía con ellos debajo de la cama. Madera sagrada. Acolchonados por si me despertaba luego de que dijeran que ya estaba muerto. No les faltaba el celular-flecha con buen tiempo pagado

***HOY, LOS TRES ATAÚDES arden y crujen en la chimenea. Pareciera que lloran. Así debe ser el lamento de los pecados cometidos y que no nos perdonaron o los que no perdonamos.

***TODO HA PASADO. Los tres ataúdes ya no existen. Sigo campante y optimista hacia el cumplir de mis 90 años. Vivo feliz con los recuerdos y hasta con la ingratitud de quienes se presentaban como amigos. Estoy aquí, sabiendo que mañana habrá más féretros que romper.

***Ahora estamos frente a mucha vida para disfrutar y sonreír, a pesar de la burla de quienes piensan que por llegar a viejos tienen que ser o hacer infelices a quienes les rodean.

*** Yo los invito AL NUEVO COMENZAR de un almanaque, gozando del placer de vivir, de enfrentarse al azar, sin sufrir por el ignorado porvenir. Esperemos, sí, la suerte que trae consigo el fruto de todo lo que hacemos por el bien a nuestro prójimo.

***2019 lleno de la prosperidad por la que luchamos y nos aventuramos sin miedo, con la certeza de ser los ganadores.

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